La guerra ha devastado a nipón, por lo cual Arami toma las riendas de su clan para ser una líder ejemplar en Sengoku Dynasty.
Los simuladores de vida tienen un estigma muy particular, ser juegos complicados en su mayoría. En cierta medida muchos podrían concordar hasta hace unos años cuando los videojuegos decidieron ampliar su enfoque. Inmersión con diversión parece ser su lema, al menos en este caso que nos lleva al Japón medieval. ¿Se puede combinar tantos elementos para dar una experiencia capaz de cautivar con un trasfondo histórico que nos atrape?
HISTORIA DE SENGOKU DYNASTY
Toplitz Productions te transporta al Japón feudal durante el periodo Sengoku, el cual vive una cruenta guerra civil. Tu hogar es destruido por este conflicto, obligándote a partir cuando el fuego engulle tu aldea natal. La fortuna no te sonríe al terminar naufragando, acabando en una tierra que también vive la desdicha. Ahora toca empezar desde cero, reorganizar tu vida y quizás las de otros.
JUGABILIDAD
Sengoku Dynasty tiene una combinación de supervivencia, construcción, gestión de recursos y simulador de vida con ciertos toques de rol. Normalmente combinar tantos elementos puede terminar en un desastre, aunque en este caso nos ofrecen algo congruente que logra entretener. La parte más básica es que debes alimentarte para no morir de hambre, además de dormir para tener resistencia. Esta última nos sirve para correr, construir casas, fabricar objetos o recolectar recursos de la naturaleza u otras actividades. También hay una barra de vitalidad que marcara el fin de la partida si recibimos mucho daño.
La fabricación de objetos está determinada por nuestro nivel de dinastía, la cual aumenta conforme más crece el pueblo. De inicio solo podremos realizar el campanario para fijar el punto central de nuestra aldea junto a edificios básicos. Hay una ruleta de selección que nos permite elegir las herramientas esenciales o fabricarlas si tienes los materiales que necesita. El inventario para llevar los componentes funciona por ranuras en vez de manejar algo muy limitado como el peso. Esto se agradece, a la vez que resulta raro poder llevarte contigo troncos el doble de tu tamaño. No falta la adquisición de puntos de habilidad para mejorar de a poco nuestro personaje.
Hay un mundo abierto que invita a ser explorado, siempre que sepas gestionar tu nuevo hogar. Cada aldeano necesita una casa y un oficio para poder mantener el interés o se irá del pueblo. Debes construir tomando en cuenta sus necesidades para que puedan desempeñar adecuadamente un trabajo o tarea en concreto. En este momento las edificaciones están predefinidas, por lo cual no hay mucha diferencia entre las casas salvo la decoración. A mayor sea el poblado, más recursos ocupas para mantener contenta a tus locales o se irán permanentemente. Todo mientras gestionas los recursos para lidiar con el cambio de estación.
Todo esto mientras contamos con un mundo abierto que podemos recorrer a placer e ir ampliando nuestra dinastía. Cada poblado se vuelve un punto de viaje rápido e incluso atraerá el interés de saqueadores conforme nuestra fama crece. Tendremos la tarea de protegerlo, así como también escuchar la historia de nuestros habitantes e ir auxiliando mediante misiones secundarias. Un proceso que hace interesante su narrativa, además de aportar premios útiles, pero su ritmo puede ser algo lento. Podrás crear campos de arroz o estaciones de compostaje, por lo que los NPC tendrán misiones específicas de cada oficio.
En Sengoku Dynasty tú puedes desarrollar tu historia de varias maneras. Ser un líder emblemático, dedicarte a la artesanía, ser un maestro espiritista para inspirar a otros o un imbatible guerrero. Cada camino tiene sus propias gestas que pueden influenciar a otros NPC, ofrecer intercambios únicos que cambien a la comunidad. Otro elemento que formula más con el nombre del juego es que el romance no solo es tener citas. Puedes perdurar tu legado más allá mediante la formación de una familia. Algo que se complementa según el oficio que tomes, dando una buena razón para rejugar con un camino diferente.
APARTADO GRÁFICO
Aún se encuentra en su fase de Early Access, por lo cual el apartado artístico esta sin terminar. Visualmente es rico en detalles para transportarte a este periodo de Japón, buenos modelos de personaje y entorno. Requiere que trabajen en la optimización, ya que constantemente sufre de atorones sin haber gran carga gráfica. Tiene pantallas de carga que duran mucho e incluso llegan a congelar por completo el juego. Viene traducido al español con algunas erratas y algunos efectos visuales de momento les falta impacto. Su mundo abierto es amplio con bastante que explorar, a pesar de los bugs en algunas animaciones o en la interfaz.
MÚSICA Y SONIDO
La música tiene todo el aire oriental, capaz de complementar las cosas buenas de su estilo artístico. Hay pocos temas musicales, así como también algunos efectos de sonido incompletos como los sonidos que produce una antorcha. Los elementos que si tiene implementados logran acoplarse a su periodo y transportarte a dicha época.
CONCLUSIÓN
Sengoku Dynasty ofrece una mezcla de géneros que funciona, con detalles mejorables en su jugabilidad. Hay mucho que hacer, logra hacerte sentir que vives uno de los periodos más complicados del sol naciente. Me gustaría que el progreso de la historia sea menos pausado, dejando de lado los defectos que corregirán con parches. Cabe advertir que su propuesta no solo es de nicho, sino también para los que son muy pacientes. A futuro puede ser un buen exponente, pues el estudio demuestra amor a su proyecto.
































