Lakeburg Legacies nos pone al frente de un pequeño pueblo para hacerlo crecer con el poder del amor, el cual no es muy potente que digamos.
El poder del amor?
El título es un simulador de gestión donde las cuestiones sociales serán las más importantes. El objetivo principal es crear parejas con nuestros habitantes para que estos sean felices y el pueblo floresca hasta convertirse en un gran reino. Cómo en todo juego de gestión, tendremos que controlar la producción de recursos, que nuestros habitantes tengan empleos y que estemos aprovechando sus talentos en los trabajos correctos.
Cada habitante tiene gustos y habilidades específicas que marcarán su rendimiento en el trabajo que se encuentren. Comenzaremos en un pueblo con apenas habitantes para cubrir roles primarios; poco a poco podremos ir aumentando la población trayendo a personas de las cercanías para que se instalen en nuestro pueblo. Antes de aceptarlos, podemos ver sus caracterísitcas para ver en qué son buenos y si son necesarios para nosotros en ese momento, una vez decidamos formarán parte de nuestra población.
Podremos construir distintos tipos de instalaciones como granjas, tiendas, herrerías y más, todas cuestan recursos por lo que tener un buen flujo de madera, comida, entre otros, será importante. Para ello debemos estar en constante vigilancia de nuestra población; en un principio será difícil tener a los mejores para cada trabajo, pero como crezca la población, encontraremos gente apta y tendremos que cambiar al que estaba previamente para poner a alguien más apto.
Hasta ahorita mucho «habilidades», «recursos» y demás, pero es hora de hablar de la mecánica principal del juego, el «amor».. Podemos juntar en familias a todos y cada uno de los personajes sin importar el sexo; cada habitante tiene gustos y cosas que les desagradan, una vez que decidimos juntar a una pareja, estas cuestiones entran en juego. Pasaremos a una interfaz en la que salen la química que hay entre la pareja y sus gustos, si continuamos el proceso ambos tendrán una cita donde elegiremos lo que hacen en base a los gustos de cada quién; si atinamos a cada escenario estos ganarán puntos de amor, si nos equivocamos los puntos descenderán y la rlación podría fracasar. Si logramos terminar los tres escenarios que nos ponen tendremos una feliz pareja casada.
Con el tiempo ocurrirán eventos que involucran a la pareja o alguno de ellos interactuando con otros habitantes; el problema llega cuando casas a una pareja y no pasan ni dos minutos antes de que haya una infidelidad a pesar de que la química entre una pareja sea la mejor. Este tipo de situaciones ocurre todo el tiempo por lo que, prácticamente todo lo que hicimos previamente para casarlos sea en vano. Esto hunde casi por completo la experiencia ya que los eventos ocurren sin razón aparente y aunque podemos evitar un escenario desfavorable para la pareja si que es molesto que esto ocurra cuando se acaban de casar.
Si las parejas continuan juntas podrán tener hijos eventualmente, si estas son del mismo sexo podrán adoptar. al tener hijos, los padres podrán heredar las habilidades que tienen; una vez que los niños crezcan podrán comenzar a trabajar para que aprovechemos estas habilidades y el pueblo crezca. Básicamente esto es la mecánica al completo del juego, crear parejas para que sus familias sean personas útiles que el pueblo prospere. Repetiremos esta mecánica una y otra vez mientras cuidamos nuestra producción de recursos hasta que la partida termine en el tiempo que hayamos configurado en la creación de la partida.
Al pasar los minutos nos daremos cuenta que la experiencia sse vuelve repetitiva mientras vemos eventos que ocurren con un timing que en ocasiones simplemente nos quedará reirnos por lo a veces hasta ridículo que puede resultar.
Un bonito reino.
Visualmente se ve bien en general con diseños que parecen dibujados en tinta, no veremos mucho más a parte del reino en si y los retratos de los personajes pero tienen buenos diseños y algunas animaciones que se aprecian de buena manera. Lo malo viiene en los distintos menús y en la interfaz en general que puede ser muy confusa para quienes no están acostumbrados al género. El mundo del juego se genera de manera procedural por lo que en cada partida veremos entornos diferentes que dan variedad en lo visual.
La música en el juego va de la mano con la temática del juego con temas tranquilos que acompañan a la estética medieval. No es muy variada que digamos pero ameniza las partidas de buena manera.
Conclusión.
Lakeburg Legacies nos pone al frente de un pequeño pueblo para que lo convirtamos en un gran reino gracias al poder del amor. El problema es que el amor tiene poco o nada de sentido en muchas ocasiones haciendo que las partidas no sean tan buenas experiencias. La mecánica principal falla mientras que la parte de gestión no es precisamente profunda y de hecho se vuelve repetitiva. Es difícil recomendar un título con estos detalles pero será cuestión que los fans a este tipo de juegos lo prueben por si mismos (y eso que yo soy fan).
Lakeburg Legacies, desarrollado y publicado por Ishtar Games, está disponible en PC a través de Steam.



























