El buen cocinar es un oficio encantador para Arami, pero en Dungeon Munchies no te libras de trabajar, aunque estés muerto.
Parece que estamos ante una nueva ola de indies que buscan dar vida a las ideas argumentales más locas. A veces no hace falta tener la última novedad al momento de crear un juego, pero sin descuidar ciertos aspectos. La propuesta de hoy nos lleva a un mundo bastante peculiar, donde los no muertos son capaces de comer. Suena descabellado al principio, pero la jugabilidad es la que define mucho la funcionalidad de la aventura. Hay gracia con solo escucharlo, pero se mi comensal para ver si el resto de su menú te deja satisfecho.
HISTORIA DE DUNGEON MUNCHIES
Majaja nos pone en los zapatos de un no muerto que resulta ser más inteligente que el promedio. Pero poco después descubre que eres solo un intento de Hervinia para tener a un trabajador incansable mediante la necromancia. Tu tarea es cumplir los designios de esta cocinera emprendedora del mal que quizás termine en una épica aventura.
JUGABILIDAD
Su fórmula nos plantea un plataformero 2D en un gran mapa que emplea la fórmula metroidvania. Pero hay un giro aquí si queremos progresar, ya que debemos cocinar todos los materiales que nos dejan los enemigos. Esto permite obtener una serie de habilidades, armamento primario para atacar y secundario para defendernos o hacer daño extra. De inicio solo tenemos 7 ranuras de alimentos que podemos llevar, pero al avanzar nuestro cuerpo puede mejorar permanentemente. Por lo cual se crea una constante búsqueda de mejora, pero sin ser tediosa al momento de cazar los ingredientes. También cuentas con una esquiva de recuperación lenta, por lo que toca usarla sabiamente o terminarás recibiendo mucho daño.
Eso sí, tu desarrollo está limitado por los libros de cocina que tengamos en nuestro poder. No podremos cocinar cosas más avanzadas si no tienes dicho recetario y así evitar romper la secuencia de la aventura. Conseguir todo lo que este mundo ofrece puede ser un problema al momento de regresar, pero contamos con viajes rápidos. Algo que se aprecia es que tomen en cuenta poder alterar la dificultar en base al gusto de cada jugador. No es una aventura difícil, se siente con un buen balance entre los desafíos que ofrece y sus recompensas. Pero si eres amante de los retos, puedes optar por la dificultad más alta para sufrir como los juegos retro.
Durante tu progreso vamos a tener acceso a unas secuencias ilustradas para dar vida a los diálogos de su narrativa. A esto se le añaden otras secuencias que relatan parte del misterio que engulle a la falta de seres vivos. Se maneja un humor similar al de un anime, pero al mismo tiempo tiene algo muy serio que contar. Una aventura que no es muy larga, difícilmente te va a tomar más de 7 horas terminarlo si buscamos plenamente. Algo molesto en sus controles, es que a veces realiza doble salto, aunque hagas pulsación sencilla, provocando jugadas no deseadas. También cabe decir que hay enemigos con hitbox más grande de lo que aparentan, siendo algo difícil esquivar sus ataques.
APARTADO GRÁFICO
Sus diseños son bastante coloridos, con animaciones sencillas, pero sin ser toscas y una movilidad muy fluida. Tanto los sprites, como los diseños en las cinemáticas, tienen un buen trabajo de diseño y uso de los colores. Al usar este estilo, no vas a requerir de un gran equipo para poder disfrutar de esta aventura.
MÚSICA Y SONIDO
La música hace un buen acompañamiento, no tiene temas destacables, ni llega a ser desagradable para avivar tu aventura. Los efectos de sonido cumplen, pero ayudan a poner sabor a la cocina y los golpes de tu armamento. De hecho, es muy pegajoso el efecto de cuando cocinas o golpeas con ciertas armas.
CONCLUSIÓN
Dungeon Munchies es una aventura que ofrece un desafío divertido, con una temática que balancea el humor de buena manera. La historia es más seria de lo que su pixelada e inocente apariencia anime en sus cinemáticas sugiere. No reinventa la fórmula de los metroidvania, pero la narrativa y lo que puedes cocinar le confieren mucha personalidad. A pesar de un pequeño por menor en su jugabilidad, el resto de sus apartados son sólidos que no defraudan.







































