Tener un pequeño estanque con pececillos logra relajar a Arami, e incluso tú también puedes abrir tu propia galería en Aquarist.
Alguna vez tuve la oportunidad de tener un pequeño pez de agua dulce como mascota o visitar un acuario. El poder administrar un acuario suena bastante interesante, sin pasar por las mayores peripecias que esto mismo conlleva. Un aspecto en el cual destacan todos los simuladores es la gestión de los diferentes aspectos de cada experiencia. Estas no son tan alejadas de la realidad, aunque claro está que hay una simplificación para hacer amigable el asunto. Para este juego tampoco hace excepción a la regla y quizás es el más accesible en ese aspecto. Si tienes harta paciencia, acompáñame a conocer si esta adaptación funciona como debe en la consentida de Nintendo.
Ultimate Games nos pone en los zapatos de un joven que recién cumple 14 años de edad. Su padre decide regalarle un estanque para que haga su primer acuario y quizás ganarse un sueldo. A partir de aquí comienza la pequeña carrera, para transformar el hobby en una prometedora carrera profesional.
Aquaris mantiene una jugabilidad similar a otros simuladores, aunque con ciertos cambios respecto a otras entregas, para adaptarse al switch. Tenemos un sistema de inventario que nos permite cargar un objeto por casilla, con 6 espacios en total. Hay una tienda que podemos invocar en cualquier momento con un botón, con todo lo necesario para cada trabajo. Los objetos que adquieres se dejan en una mesa cercana al área donde estás trabajando. Los puedes recoger para añadirlos al inventario, pero solo puedes interactuar con otras cosas si tienes una casilla libre. Algo criticable es que cada elemento ocupa una ranura, sin importar si son del mismo tipo lo que estas sujetando. Por lo cual, vas a tener un área de trabajo con muchas cosas volando constantemente.
La campaña comienza desde tu humilde habitación, con tu primer acuario que recibes como cumpleaños. Funge como un tutorial de lo básico para echar a andar un estanque, sea de agua dulce o salada. Colocar la tierra, decidir que peces vas a tener y determinar el tipo de agua que necesitan tus peces. También afecta las plantas o decoraciones que deseas colocar, ya que buscas tener el mejor ambiente para tus criaturas acuáticas. El filtro, el calentador, el termómetro y las luces son un componente básico para poder administrar cada acuario. El nivel de hambre, la temperatura, cantidad de plantas, las decoraciones, además del número de compañeros en el acuario. Parámetros que debes cuidar para que tus pequeños perduren y sean felices.
Es un inicio que puede parecer bastante lento, pero las cosas cambian bastante rápido para un juego de enfoque relajante. De estar en tu cuarto, pasas a tener un negocio propio que debes de acomodar porque es un basurero. Pero ni bien te aclimatas a esto, te llega la oportunidad de tener tu propia galería para exhibir tu trabajo. Además, con cada trabajo vas a subir de nivel e ir desbloqueando más elementos de la tienda. Creando un esquema jugable que logra recompensar el esfuerzo que le pones, además de que no imponerte tiempos de entrega. Aunque no está exento de algunos detalles que rompen un tanto su idea de simulación. Un ejemplo, el poder cargar un estanque completo como si nada o no tener un lugar fijo para tus herramientas.
Puedes supervisar cada elemento del acuario: los peces de forma individual, decorados, el filtro, luces, calentador, termómetro, fondo y demás. Hay una gran variedad de especies a tu disposición, una vez que has desbloqueado toda la tienda. Puedes vender a los peces o las herramientas que vas a sustituir para emplear el dinero en mejorar tus instalaciones. Pasar de lo chico a lo grande, mejorando el diseño del ecosistema acuático para cada grupo de especies. Incluso pueden llegar a dejar crías, por lo cual debes de pensar a posteriori en como creas cada espacio. En general el control funciona bastante bien, aunque se nota que el paso de PC a mando dificulta algunas tareas. Una de estas sería al limpiar un acuario grande con una pequeña esponja.
Gráficamente es un juego que tiene una buena representación gráfica del agua, con una buena interfaz para manejar las cosas. Los peces por otra parte tienen una buena representación visual, pero su animación errática hace difícil apuntar con el mando. Sin ser puntero, se adecúa a las capacidades de la consola, cuya paleta de colores es amigable a la vista. La consola es capaz de más de lo que se muestra, ya que hay momentos donde luce gráficos algo sobrios.
Los efectos de sonido y los temas musicales se mantienen en la línea de estos simuladores ofrecen en su jugabilidad. Tonadas alegres muy relajadas, sin ser altisonantes, aunque con poca variedad y efectos de sonido que cumplen con su ambientación. No es que necesiten una gran banda sonora detrás de estas experiencias, pero más variedad musical le vendría muy bien.
Aquarist es un simulador que logra tener un buen balance entre el tiempo invertido y las recompensas que recibes. Debo decir que es muy educativo, me permitió conocer muchas especies que yo desconocía e ignoraba en su totalidad. Tiene una progresión lenta que posiblemente desanime a unos cuantos, pero la paciencia es bien recompensada cuando abres tu galería. Los controles tienen una buena adaptación de PC a la híbrida, aunque funcionalmente le falta pulido en algunas herramientas. Visualmente me sorprendió lo bien que luce el agua y los pececillos, pero al querer seleccionar uno pequeño puede desesperar.



































