Arami en este mes está asustada, cuando ve como todo se soluciona mediante la violencia en el temible Priest Simulator.
Esta ocasión amerita una reseña con algo de cuidado, porque se trata de un juego que toca un tema turbio. Por lo regular soy partidaria de una aventura loca, que no se toma en serio a sí mismo, regalando sonrisas. Aquí puede que la sonrisa no aplique para todos, cuando te autodefines como un documental en broma sobre la religión. Debemos recalcar que el título se compone de un humor bastante subido de tono en muchos aspectos. Por lo cual trataremos de abordar más lo jugable, porque constantemente tiene unos matices entre lo risible y lo polémico.
Ultimate Games nos lleva al infierno, para conocer a un vampiro que busca ganar una gran reputación mediante trabajos sucios. Todo parecía ir del nabo, hasta que su último trabajo lo manda al mundo de los mortales por puro accidente. La cosa habría terminado rápidamente, de no ser porque un sacerdote de bajos escrúpulos le quita los poderes para chantajearlo. Ahora tu misión es hacer sus labores, en bien de la luz, para poder regresar a tu pecaminosa vida.
Priest Simulator emplea el esquema First Person Shooter, pero tomando algunas ideas prestadas de otros títulos de mundo abierto. Puedes saltar, golpear con tus puños, utilizar el bat para romperles la cabeza, escoba para limpiar o incluso bendecir. Hay posibilidad de mejorar lo que usas, siempre y cuando logres encontrar varias cintas musicales de música metalera. Lidiar con los infieles es parte del trabajo, por paradójico que suene, por lo cual conseguiremos poderes sacros y endiablados. Todo esto mientras eres obligado a mantener el orden en una iglesia en medio de algún pueblo remoto de Polonia. Lo que haga falta para que el sacerdote nos permita recuperar lo perdido, además de volver al inframundo.
Hay unos cuantos encargos a realizar, mientras luchas contra un grupo de cultistas amantes de la violencia. Cada mano puede emplear un tipo de poder diferente, el cual es muy útil para el combate contra cada loco. Afortunadamente nuestro protagonista de dudosa reputación es muy rápido para cambiar de arma y eso le vuelve muy versátil. El combate es muy simplista, con los enemigos corriendo directamente hacia ti, aunque los fieles sufren el mismo problema. Es un área medianamente amplia de explorar, con algunas misiones alternas a las del sacerdote para subir nuestra reputación. Es tan absurdo como ver a un vampiro limpiar una casa o realizar un exorcismo a cambio de música metalera. Por extraño que parezca, este pueblo de mala muerte está plagado de personajes raros que te harán detenerte para conocerlos.
Realmente no es un simulador, sino todo lo contrario, con un tono bastante oscuro y burlesco en varios temas. Una parodia que al mismo tiempo no se apega mucho a la realidad, salvo algunos chistes bastante oscuros. Aquí la iglesia tiene una estructura muy diferente de la que tenemos en la realidad, con algunas leves similitudes. Hay un enfoque en la ironía, generar risa a base de un humor que para algunos puede que resulte pesado. Este viaje en drogas duras no es muy exigente para el jugador, ideal para quienes la risa es su medicina. Le faltan algunas cosas como no tener barra de vida, pero de momento tiene suficiente contenido como para pasar rato descontrolado.
Gráficamente es una especie de desastre que no sé si es temporal o parte de su concepto como broma. Todos son muñecos de madera con algunos rasgos humanos, otros parecen animales humanoides o peluches de una sitcom mediocre. El mapeado en general es aceptable, además de amplio, con bastante que hacer a pesar de su corta duración.
A pesar de lo impuro que puede ser el tema del juego, su banda sonora rockera es bastante buena. Es algo que se denota desde el primer minuto en que empiezas este extraño viaje para volver al infierno. También cuenta con una actuación de voz que le da mucho carisma a los personajes, aunque de repente faltan subtítulos. Todo lo contrario de un simulador, porque aquí buscan ponerte con la adrenalina a tope cada que puede.
Priest Simulator no se puede catalogar como un simulador como tal, sino todo lo contrario y cargado de humor. Tiene un arranque muy lento, el cual sirve para disfrazar un tutorial que es bastante mejorable en su funcionalidad. Pero una vez terminas los primeros pasos, la locura que estas por ver es mayúscula en comparación. Es probable que esta apofenia no sea para todos, pero mínimo te vas a reír si traes una visión dispuesta.



































