La casa de Arami necesita un poco de orden y la robotina de Justice Sucks es el protector ideal para cuidar su hogar.
De vez en cuando llegan ideas tan absurdas que al final se terminan volviendo una maravilla o un desastre. Pero en este caso, un robot de limpieza protector de su familia súper sentai suena tan burdo como curiosamente divertido. Japón nunca se salva de tener ideas extrañas que no siempre llaman la atención, pero en este caso es excepción. Literal parece sacado de un show sabatino de los años 90 con algunas cosas de las series animadas actuales. Esto me lleva a preguntar si esta aventura está a la altura de su propuesta tan exótica como su nombre.
Samurai Punk nos presenta a Barry, un pequeño robot de limpieza casero con pantalla para mostrar sus emociones en cada situación. Una casa limpia para una familia feliz significa un hogar sin ningún desliz o al menos así parece. Pero todo cambia cuando el servicio de garantía decide secuestrar a su familia, ya que presenta un comportamiento anormal. Nuestro doméstico se lanza a salvarlos, aunque es detenido por un robot de proporciones sensuales más avanzado que él. Casi destartalado, aquí empieza el viaje para salvar a lo único que importa en la vida media de este electrodoméstico.
Justice Sucks nos pone en el papel de un robot de limpieza, pero con un giro interesante en sus mecánicas. Para empezar, cuenta con un modo táctico que ralentiza la acción en tiempo real, mezclado con un toque de sigilo. No es tan esencial esto último, obstante favorece ampliamente la forma en que Barry puede emplear sus habilidades. De primeras es capaz de controlar cualquier elemento de la casa, pero deberás esperar un tiempo para poder reutilizarlo nuevamente. También puede succionar una cantidad de objetos que puede arrojar en cualquier momento para defenderse, si te quedas sin trampas. Puedes deslizarte rápidamente, siempre y cuando tu batería interna alcance o vas a tener que esperar a que se llene.
Hasta aquí nada del otro mundo, hasta que descubres que este robot puede absorber carne y sangre humana con celeridad. No es un vampiro, pero le otorga habilidades que requieren de este elemento para funcionar, aunque se pueden recargar solas. Les toma mucho tiempo poder acceder a ellas, por lo cual se deben de utilizar sabiamente. Todo esto se logra absorbiendo a unos cuantos maleantes que acechan en cada nivel, tras haberlos noqueado con tus trampas. Incluso puedes transformarte temporalmente en una versión súper musculosa de tu propio avatar para mandar a dormir a quien sea.
Cada nivel mide el tiempo que te demoras en derribar a todos, además de la creatividad empleada para derrotarlos. Esto da lugar a los combos, los cuales son muy bien premiados si logras afectar a varios pilluelos. Otro aspecto que se evalúa es el nivel de limpieza del lugar, tras eliminar a los amantes de lo ajeno. Debes de apurarte porque esto tiene un tiempo límite, por lo cual obliga a tener buenas rutas durante las defensas. Después de todo, quien va a querer una robotina de limpieza si no limpia rápido tu propio desastre. Si te parece poco, siempre puedes desbloquear modificadores para hacer más interesante las cosas en otra ocasión.
Si no quieres sentirte como un defecto de fábrica, seguro que vas a querer conseguir siempre la ansiada S+. Además, hay varios modos de juego que te pondrán a prueba, para desafiar hasta los más pulcros crear tácticas. Tenemos varios modos para matar la monotonía: eliminación, rescate, entregas, locura de limpieza, escuadrón de bombas, S.O.S. y destruir objetivos. Como toque final debo decir que el humor vive en los circuitos de esta propuesta, sin llegar a ser cansino. Nunca antes había sido tan ameno un argumento tan simple sobre rescatar a tu familia de unos ladrones corporativos miserables.
Visualmente no es muy rompedor, pero si muy carismático, buscando recordar a una serie animada en 3D. Cada nivel tiene un buen diseño, además de que se sienten muy diferentes para crear un efecto jugable muy adictivo. Los modelos no son muy avanzados cuando la cámara está cerca, pero con la vista cenital no se nota. Aun así, busca recrear algo del encanto de los 80 y 90, con una coloración púrpura que evoca la nostalgia. La iluminación no se queda atrás, para darle vida a todo el entorno que parece desprovisto de texturas.
A pesar de que no cuenta con un tema destacable, tiene una buena banda sonora que resalta sus toques cómicos. No necesita que las trampas suenen contundentes o realistas, no se toma en serio a sí mismo para darle encanto. Me habría encantado que tuviera voces, a pesar de que no las necesita para su argumento tan sencillo.
Justice Sucks aunque no lo parezca, usa las cualidades del Dual Sense mediante la retroalimentación háptica, algo que pocos aprovechan. Cuenta con muchos modos de juego que invitan a mucha rejugabilidad, para que consigas la mejor calificación en todos. Tiene una propuesta muy original en donde el entorno es tu mejor arma, en combinación con el sigilo. La ayuda de Sexy McClean, tu sensual espíritu de lucha, puedes lograr lo que sea en esta aventura con comedia. Se lamenta mucho que las habilidades pasivas que obtienes casi dejan en el olvido a las demás. También que es muy corto de duración para lo entrañable que es, te vas a quedar con ganas de más.


































