Nada como una dosis catártica de acción desenfrenada en Turbo Overkill para que Arami elimine cualquier tipo de estrés.
El género de los FPS está muy atiborrado con diversas propuestas, tras el éxito de los padres de este género. Una base que ha sido el pilar de muchas entregas que quieren ofrecer algo diferente a esta fórmula tan conocida. Curiosamente son los indies los que toman la batuta de los clásicos, para traer esa magia a una nueva generación. Muchos son los creados pero pocos los que logran cautivarte desde el primer instante, sin muchos rodeos en su argumento. ¿Qué tiene de especial el sanguinario recorrido de este Retro FPS que otros no puedan igualar? No lo sé, pero si me sostienes las gafas negras, quizás podemos descubrir si rinden bien sus agallas de acero.
Apogee nos muestra el expediente de Johnny Turbo, un malandro cibernetizado con una sierra implantada en su pierna. El solo tiene la pequeña misión de acabar con una inteligencia artificial muy perturbada, bajo el nombre de Syn. Neo-Paraiso está en peligro gracias al aumento exponencial del crimen, así que es hora de hacer carne molida de trasero.
Turbo Overkill es disparar como si no hubiera un mañana mientras tengas municiones, deslizarte para rebanarlos, saltar y esquivar rápidamente. Una movilidad que parece sencilla, pero el arte de machacar a cuento inútil en pantalla se complica con tanto enemigo. Por lo cual tus armas cuentan con un disparo secundario que puede salvarte el pellejo, además de conseguir mucho dinero. Este lo puedes usar en las máquinas expendedoras para comprar municiones o algunas mejoras a tu cuerpo atascado de chatarra.
Pero no solo se trata de acabar con los esbirros montoneros que hay en cada misión, hay secretos por descubrir. Una videocinta, un chip especial e incluso un tipo de llave que permite abrir un cofre con mejoras gratuitas. Algunas de ellas están en lugares muy evidentes, otras quizás debes pararte a revisar tras terminar los caóticos tiroteos. Cada mejora cuenta mucho en el apartado jugable, porque pueden cambiar drásticamente las tornas aunque todos te lleguen en bola. Además es imperativo que te mantengas siempre en movimiento si quieres sobrevivir o vas a quedar en el suelo rápidamente.
Hay cinco niveles de dificultad que van desde lo más virgen en shooters, hasta la humillación con sadismo incluido. Son más resistentes, hacen más daño, se mueven rápido y pegan como si fueran camiones poseídos por el mismísimo diablo. Te deparan al menos 24 niveles con muchos secretos por descubrir, aún si ya terminaste la historia principal. Debes hallar 3 cintas y 3 tech-chips, elementos necesarios para desbloquear ciertas alteraciones especiales como agrandar las cabezas del enemigo. Tienes contenido para unas 12 horas, puede ser más o quizás menos en base a tu habilidad de repartir plomazos.
En lo visual hay un cuidado bastante excepcional con la forma en que se presenta su mundo y los niveles. Tenemos cinemáticas que se integran a la acción, de tal modo que no rompen el ritmo de tu desenfrenada balacera. Cada arma se distingue muy bien de las demás en funcionalidad, pero aún más en el diseño. El uso de los colores neon es adecuado, además de crear un buen contraste en sus entornos de efecto claroscuro. Además tendremos varias opciones de accesibilidad visuales y jugables si tenemos problemas para ubicar a los enemigos en pantalla. Un estilo visual cyberpunk con muchos elementos destructibles, cuyo 3D a muchos les recordará un poco el primer Quake.
Este elemento también recibe el mismo trato que los demás apartados, con una banda sonora que promueve la adrenalina. Vamos a sumarle unos efectos de sonido que complementan la sensación de profundidad al descuartizar con diferentes calibres. Ya sea con la escopeta que lanza granadas C4 pegajosas o bien una buena patada con tu pierna. Hay una sensación crujiente bastante conseguida, incluso tiene algunos guiños a juegos muy conocidos.
Turbo Overkill no solo toma un soplo de nostalgia en su dirección artística, también logra traer algo de frescura. Sus tres apartados se nota que le dieron cariño para que no quede áspero ningún rincón durante tu trayecto. Las armas que te ofrecen junto a los montoneros que pueden ser, hacen que la formula roce el bullet hell. Lamentablemente de momento solo tiene textos y subtítulos en inglés, además de tener una dead zone sensible en los mandos. En ocasiones la historia pierde un poco el hilo, aunque quizás eso viene heredado de los FPS de antaño.
































