Para esta ocasión daremos un vistazo a Spencer, una película que busca abordar un lado poco visto de Lady Di y distribuida por Diamond Films.
Spencer empieza con la mañana del 24 de Diciembre, la familia real se reúne para celebrar en un gran palacio. Pero más allá de la fría belleza exterior de este aposento, se encuentra una mujer buscando su camino. Una parada en un pequeño poblado despierta las miradas de todos, pues es Diana la que está entre los comunes. Se avecina un conflicto, pero tiene aliados que le brindan una fortaleza especial durante este fin de semana en Sandringham.
Esta pequeña entrada sirve como antesala a los tres días que la princesa debe pasar junto a dos familias. La primera es aquella forjada con sus hijos, donde reluce el lado más sensible y cariñoso, casi transparente a ratos. La segunda por parte de su matrimonio con el príncipe Carlos, un lazo que va más allá de la sangre. Esto le marca como una atadura que conlleva varios problemas personales, un cuestionamiento directo a su libertad. Un matrimonio que profesa traiciones o quizás perfila a un divorcio en un momento crítico, donde las apariencias engañan.
Todo esto va acompañado de una serie de visiones relacionadas al libro que narra el fragor de Ana Bolena. Una adición que ayuda a mostrar como la lucha interior de la princesa llega a desdoblar a veces la realidad. ¿Es una inspiración a ser mejor o solo una tangente en sus momentos más débiles que le lleva a desequilibrarse?
Empezamos con Kristen Stewart interpretando a Lady Diana, la cual destaca de sobremanera para mostrar un torrente de problemas emocionales. Hay un gran abanico de situaciones que van desde la ternura, hasta el punto de quiebre de la propia cordura. Una esposa fiel que debe lidiar con una infidelidad y esconder su lucha de los flagrantes paparazzi. Sin duda logra atraparte en cada momento, sin llegar a dar un sentimiento forzado a su interpretación.
Tenemos a Sean Harris como Darren, el cocinero de la realeza y Stella Gones como la Reina Isabel II. Jack Farthing funge como el Príncipe Carlos, Timothy Spall como el Escudero Gregory, Sally Hawkins como Maggie la costurera real. Un reparto que en su mayor parte está a la altura de la protagonista, para transportarnos a esta cruda realidad. Un drama donde Darren y Maggie buscan ayudar a su modo a Diana, mientras que la realeza quiere cubrir apariencias. Yo considero que este contraste consigue meterte de lleno al drama que buscan representar un deseo de libertad y felicidad. La reina impone con su presencia a pesar de tener pocos diálogos, denotando un ideal inalcanzable y a la vez repudiado. Es la figura que desean para ella aunque signifique perderse a si misma, algo que marcaría un antes y después.
Los temas suelen ser más para enfatizar la puesta en escena y cumple bien su función, sin tener uno que destaque. Pero sin duda la fotografía es meritoria de aplausos, porque logra relucir la realidad bajo el glamour de los vestidos. Lo mismo va para los paisajes que retratan los aposentos reales, los paisajes campestres, el pueblo y la ciudad. A veces cuenta con algunos saltos abruptos en escena que pueden alterar el ritmo de la narrativa, sin ser graves.
Kristen Stewart sin duda sobresale, aunque es una lástima que el drama se enfoque más en lo negativo del momento. El único villano aquí son las dudas e inseguridades que siente Diana, al tener que pasar una Navidad sin empatía. No es para todos ya que la trama tiene un avance algo lento para poder mostrar en profundidad el contraste familiar. Todos tienen un papel que cumplir, más allá de cómo son en realidad y sin duda me gustó el planteamiento. Considero que ciertas libertades que se han tomado para darle sabor a la historia, no creo que lo viviera Diana.


































