Un detective en Tokio investiga unas jóvenes desaparecidas que Arami vio por última vez en los oscuros boques de Tatari.
HISTORIA DE TATARI
Hidden Tower Studios te pone en la piel de Akio Matsumoto, un detective de Tokio que busca un joven campista. Ha desaparecido en los bosques de Morinosato, lugar que visita siguiendo el procedimiento policiaco de toda la vida. Pero una sola noche basta para convertir la misión en una pesadilla que desdibuja las líneas de lo irreal e incongruente. El velo nocturno le lleva a descubrir una aldea abandonada con secretos silenciados por años más allá de la lógica.
JUGABILIDAD
Tatari ofrece una narrativa en primera persona centrada en resolver acertijos con pistas contextuales que no están a la mano. Debes de buscarlas para poder encontrar una llave, el código perdido o ese objeto útil para poder acceder a otro lugar. Todo mientras la historia se cuenta mediante fotos de periódicos, grabaciones, documentos viejos y otros fragmentos que debes leer. Es aquí donde encuentras el trasfondo de toda la aventura, aunque sí cuentas con cinemáticas para los eventos más importantes. Cabe destacar que, si no eres mucho de leer, el juego queda relegado a una caminata con búsqueda de objetos.
Cabe destacar que la escritura necesita un buen dominio del inglés, especialmente para los objetos importantes. Vas a tener instrucciones que pueden ser contradictorias a otras, detalles que son confusos para quien apenas entiende dicho idioma. Debemos añadir que tiene algunos elementos de títulos basados en escapar de un área, pero sin tanta presión encima. Solo tendremos tres tipos de acertijos: buscar combinaciones, conseguir un objeto a usar y los que usan la lógica. A diferencia de otras sagas, algunos de estos dilemas tienen consecuencias letales. Tampoco se detiene el tiempo para consultar tu inventario cuando te están acechando.
Es muy enfocado a explorar, usar más la cabeza para sobrevivir cuando te topas con los espíritus. Tu personaje es lento, solo cuentas con una linterna para disipar a los entes y hay mucha interactividad. Algo que permite revisar casi cualquier cajón disponible, por lo que debes tener cuidado para no olvidar cual ya abriste. También la posibilidad de examinar objetos para encontrar algo con qué interactuar o el revés de una hoja. Un punto a favor sin duda, porque hace que te sientas en el papel de un verdadero investigador, que debe ingeniárselas. Aunque si te llegas a atascar, puedes emplear auto-solve excepto en los acertijos que piden códigos.
APARTADO GRÁFICO
Las texturas en general no son tan buenas, pero usa bien la iluminación para darle un efecto inquietante. El pueblo en medio de la oscuridad logra dar esa impresión de abandonado, todo descuidado y creíble. Las secciones iniciales no se ven tan bien, pero el arte japonés antiguo y casas que visitas compensa el resto. Sin linterna no progresas, siendo las sombras otro de los puntos que han cuidado para meter miedo. Le vendría de perlas una traducción al español, porque necesitas de un buen nivel de inglés para resolver sus retos.
MÚSICA Y SONIDO
La música y efectos de sonido complementan la ambientación lúgubre. Objetos que chirrían, el pasto que cruje al caminar, la madera seca cuando recorres la aldea. Emplea sonidos ambientales, guardando la música para los momentos más interesantes. No está mal, pero me habrá gustado oír más temas que pongan tensión a la investigación. No cuenta con actuación de voz que potencie la turbia historia que tiene. Vas a terminar saltando más por un sonido que por otra cosa mientras investigas.
CONCLUSIÓN
Tatari es una experiencia bien ambientada, con buenos acertijos, aunque de corta duración. Una narrativa que, si te tomas le tiempo de leer, te desglosa más las cosas en vez de tirar todo al último momento. Las texturas del juego podrían ser mejores, aunque a cambio tiene una ambientación bien conseguida del terror asiático. Una lástima que no esté traducido para llegar a más personas en un género que de por sí es de nicho.





























