La vieja escuela no ha pasado de moda y Arami aprovecha la ocasión para probar el plataformeo retro ochentero de Klaus Lee: Thunderballs.
HISTORIA DEKLAUS LEE: THUNDERBALLS
Nukklear quiere revivir la vieja era de los plataformeros de PC con un héroe atípico. Lentes, actitud agresiva, armas llamativas, todo el kit para ser un ícono de los ochenta. Su misión es atravesar una gran caverna para encontrar a los exploradores que se han perdido. Si se puede hacer rico, eso será un beneficio aparte del heroísmo.
JUGABILIDAD
Klaus Lee: Thunderballs en cada nivel tiene tres medallas en base al tiempo que te tardes en llegar a la meta, aunque no obligatorias. Conforme vayas superando los niveles, esta complejidad va ir aumentando en sus más de 100 niveles que tiene disponible. Tu jetpack tiene un consumo limitado de gasolina que debes cuidar o sino será el fin de la partida. Lo mismo será si entras en contacto con cualquier obstáculo u enemigo. Si te molesta las animaciones de muerte, afortunadamente en las opciones se pueden saltar para reintentar rápidamente el nivel. Nuestro protagonista tiene algo que muy pocos títulos actuales logran hacer bien, controles que funcionan bien en teclado y mando.
Fácilmente puedo decir que el control es uno de los puntos mejor trabajados en esta aventura, fluidez en todo momento. Importante es el uso de la dinamita, la cual se consigue en cantidades limitadas, para poder romper ciertas paredes. Tienes que tener algo de agilidad para eludir trampas letales como los picos, llamas, proyectiles aéreos o enemigos sorpresivos. Obviamente no podía quedar fuera algún potenciador, en este caso sería un láser todo poderoso que dura un tiempo limitado. Cada objeto tiene un uso medido, que ha sido colocado a veces con cierta maldad para sacar canas verdes. Lo bueno es que los niveles tienen una duración muy corta, por lo que difícilmente nos atascaremos en uno. Esto le confiere algo único, que quieras jugar uno más.
Aparte contaremos con la posibilidad de crear nuestros propios niveles, además de probar las creaciones de otros. Esto es algo que debería de venir en más títulos como este, pues le dotan de mucha rejugabilidad a futuro. Podrás calificarlos, guardar los que más te gustan en tu colección junto a los que hayas diseñado para la posteridad. No es una aventura que ofrezca algo nuevo, pero su planteamiento retro ofrece un punto medio entre ambos estilos. Ni demasiado retro como para ser insufrible, ni muy moderno para volverlo un paseo. Tiene varias referencias de la cultura general y peleas con jefes memorables que no olvidarás.
APARTADO GRÁFICO
Su arte es una mezcla entre lo visto a mediados de los 90, pero con el pulido y limpieza de los gráficos actuales. Uso de efectos que resaltan como si fueran destellos neón junto a un diseño de niveles equilibrado. Estos logran mantener un equilibrio entre diversión, desafío, además del reto de querer sacar el oro en todos. Nada está puesto al azar, con una interfaz que con poco logra mucho, dejando que el arte haga el resto. Si bien no tiene acertijos complicados, los enemigos hacen que pulas todas tus habilidades y debas abrir bien los ojos.
MÚSICA Y SONIDO
Su banda sonora se enfatiza más en el estilo enérgico de la época, con temas de un héroe fantoche. Los efectos de sonido cumplen bien, pero darles un tinte cómico hace que termines más riéndote de tus errores. Afortunadamente no comete el error de varios juegos clásicos, de tener un efecto de sonido fastidioso o constante. Incluso cuenta con buenas actuaciones de voz que recuerdan a un rubio de poca monta con gafas de sol.
CONCLUSIÓN
Klaus Lee: Thunderballs puede pecar en su simpleza, propia de los retro, aunque va ligado a un cuidado diseño jugable. Plataformero con niveles bien planteados, progresión adictiva porque vas a querer seguir o sacar todas las medallas. Si la base de niveles no te parece suficiente, el editor y la colección permiten acceder a varias creaciones. No solo evoca nostalgia, logra acercar las ideas de antes a una nueva época con una dificultad razonable conforme avanzas. Si extrañas esa época o tienes ganas de probar algo que no requiere tanto tiempo, puede ser tu opción.












