[Arata Review] Just Dance: Decades of Hits [PS5]

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Hay juegos que buscan poner a prueba tus habilidades y otros que funcionan mejor cuando dejas de preocuparte por hacer todo perfecto. Just Dance: Decades of Hits pertenece al segundo grupo, con una propuesta que reúne éxitos musicales de distintas décadas para convertir la sala de tu casa en una pista de baile. La idea es sencilla: elegir una canción, seguir los movimientos en pantalla y descubrir quién tiene mejor ritmo, aunque nadie haya pisado una clase de baile en su vida.

Esta entrega de Ubisoft reúne 35 canciones que recorren seis décadas, desde los años setenta hasta la actualidad. El repertorio incluye temas como Mamma Mia, de ABBA; It’s Tricky, de Run-DMC; Wannabe, de Spice Girls; Bye Bye Bye, de *NSYNC; Feel Good Inc., de Gorillaz; y Danza Kuduro, de Don Omar y Lucenzo. La selección combina referencias conocidas con canciones que pueden despertar curiosidad entre jugadores con gustos musicales diferentes.

Después de jugar la versión de PS5 y disfrutar de todas las canciones y completar el modo historia, nuestra impresión es que el principal acierto de Just Dance: Decades of Hits consiste en encontrar un punto medio entre generaciones. Jugamos en pareja: una persona con mucha afición por el baile y otra que no comparte el mismo entusiasmo. Esa diferencia convirtió cada ronda en un pequeño reto por alcanzar el primer lugar, pero también dejó claro que no hace falta dominar los pasos para pasar un buen rato.

El problema aparece cuando esperamos algo más que una experiencia casual. Si buscas coreografías complejas que exijan práctica, precisión y una evolución constante de tus habilidades, esta entrega puede quedarse corta. Su prioridad es que cualquiera pueda entrar a la pista, no que cada canción se convierta en un examen de coordinación.

Canciones para todos, aunque siempre querremos más

La selección musical es el corazón de Decades of Hits y también uno de sus puntos más discutibles. Hay canciones capaces de despertar recuerdos, otras que funcionan como una invitación a descubrir nuevos ritmos y algunas que quizá no encajen con las preferencias de todos. Esa variedad permite que distintas personas encuentren motivos para participar, aunque resulta inevitable pensar en las canciones que pudieron entrar en la lista.

Entre nuestras favoritas están Around the World, de Daft Punk; Feel Good Inc., de Gorillaz; Danza Kuduro; Stronger; y Bye Bye Bye, de *NSYNC. Cada una ofrece una oportunidad distinta para disfrutar el baile y las coreografías. Algunas destacan por su energía, otras por la personalidad de sus movimientos y otras por esa familiaridad que hace que quieras seguir la rutina incluso cuando ya te faltan las piernas.

Las coreografías mantienen una dificultad accesible durante buena parte del repertorio. Esto ayuda a que los principiantes participen sin sentirse fuera de lugar, pero también provoca que ciertos movimientos parezcan simples o repetitivos. Algunas canciones con personajes animados y una presentación más familiar pueden resultar menos atractivas para quienes buscan rutinas exigentes.

La variedad entre épocas y géneros funciona como una buena base, aunque nos quedamos con ganas de más música disco y hip hop. No se trata de que todas las canciones deban satisfacer nuestros gustos personales, sino de que una colección dedicada a varias décadas tiene suficiente espacio para explorar más estilos y ofrecer contrastes interesantes.

Por ahora, las 35 canciones incluidas funcionan como un punto de partida sólido. Sin embargo, después de recorrer el repertorio completo, resulta fácil imaginar nuevas expansiones con temas retro, clásicos que marcaron otras generaciones y éxitos actuales. La selección cumple su cometido, pero deja espacio para crecer.

Adventure Mode: una excusa para seguir bailando

La novedad más importante de esta edición es Adventure Mode, una aventura protagonizada por Lyra Gigavolt, quien viaja a través del tiempo para rescatar a su padre, el doctor Gigavolt. El recorrido abarca seis mundos inspirados en distintas décadas y combina canciones, actividades, recompensas y pequeños desafíos que dan continuidad a la experiencia.

Lo interesante de este modo historia es que ofrece una alternativa a la selección libre de canciones. En ocasiones, elegir qué bailar puede convertirse en una negociación interminable entre personas con gustos diferentes. La aventura propone una ruta común y ayuda a que la sesión avance sin detenerse constantemente para decidir cuál será la siguiente canción.

La progresión también invita a regresar a épocas anteriores para conseguir más experiencia y desbloquear contenido. En lugar de terminar una canción y abandonar la sesión, tenemos motivos para seguir explorando, recuperar actividades pendientes y volver a bailar temas que ya conocemos. Durante nuestra partida, llegamos a completar casi dos décadas dentro de una misma sesión; el cansancio terminó por imponerse tras disfrutar de la energía de las canciones.

Eso sí, la historia de Adventure Mode funciona mejor como un hilo conductor que como una narrativa capaz de sostenerse por sí sola. Cumple su función al conectar las canciones, presentar actividades y dar una razón para avanzar, pero no llega a convertirse en el principal atractivo de la aventura.

Los minijuegos de trivia son el punto más débil del recorrido. En varias ocasiones, la selección de respuestas se sintió confusa y la falta de una respuesta visual suficientemente clara complicó elegir la opción deseada antes de que terminara el tiempo. La frustración resulta especialmente evidente cuando sabes qué contestar, pero no consigues registrar tu elección como esperabas.

Pese a ello, Adventure Mode es una incorporación valiosa para familias y grupos de amistades. La estructura ayuda a mantener el ritmo de la sesión, alterna las canciones con otras actividades y ofrece una experiencia más guiada para quienes no saben por dónde empezar.

Party Mode: el caos no siempre es divertido

El Party Mode apuesta por alterar las reglas habituales del baile. En algunas rondas, el entrenador pierde visibilidad; en otras, los pasos cambian de manera aleatoria y obligan a reaccionar sobre la marcha. La intención es romper la rutina, provocar errores inesperados y generar situaciones que despierten las risas de quienes juegan juntos.

Sin embargo, esta idea divide las opiniones. Para algunos jugadores, los cambios funcionan como una fuente de humor: equivocarse forma parte del espectáculo y lo importante es disfrutar el momento. Para otros, especialmente quienes intentan seguir la coreografía con precisión, las modificaciones resultan frustrantes porque dificultan anticipar los movimientos y mantener la concentración.

El modo multijugador se beneficia de esa imprevisibilidad cuando todos aceptan que la partida no va en serio. Si el grupo prefiere competir por una buena puntuación, las interrupciones pueden tener el efecto contrario y quitarle atractivo al desafío.

Por eso, el modo funciona mejor cuando se entiende como una actividad social que como una prueba de habilidad. No todos disfrutarán sus cambios de reglas por igual, pero puede aportar momentos divertidos si los participantes están dispuestos a reírse de sus propios errores.

Controles y puntuación: el paso que no siempre cuenta

Para esta reseña utilizamos un iPhone 16 Pro Max y un Google Pixel 10 Pro como dispositivos de control mediante la cámara. Ambos permitieron jugar, aunque la experiencia dependió de una configuración adecuada, buena iluminación y una conexión estable a internet.

El principal inconveniente apareció al intentar conseguir puntuaciones perfectas. En muchas ocasiones, los movimientos recibieron calificaciones satisfactorias, pero alcanzar la máxima valoración resultó mucho más complicado. Algunos pasos generaron dudas porque no siempre quedaba claro si el error estaba en la ejecución del jugador o en la manera en que el juego interpretaba el movimiento.

El reconocimiento de movimientos es una parte fundamental de cualquier juego de baile, ya que determina cómo responde la experiencia a lo que hacemos frente a la pantalla. Cuando el resultado no coincide con nuestra percepción del movimiento, la puntuación pierde parte de su valor como indicador de progreso.

La situación se vuelve más frustrante para quienes disfrutan perfeccionando una rutina. Un principiante puede conformarse con seguir el ritmo y conseguir una buena calificación, pero alguien más competitivo necesita confiar en que el sistema reconoce sus avances de manera consistente.

No podemos afirmar que exista un fallo generalizado a partir de nuestras sesiones, pero sí señalar que la detección mediante cámara no siempre nos pareció convincente. Una mejor respuesta visual sobre los movimientos evaluados y una mayor claridad en las puntuaciones ayudarían a entender los errores y a mejorar de una ronda a otra.

Por lo demás, los menús son sencillos y la navegación por el catálogo resulta intuitiva. Una vez que la aplicación reconoce el teléfono, preparar una partida no suele representar un problema importante. Conviene mantener actualizados los dispositivos y la consola, así como conectar los equipos a la misma red Wi-Fi para facilitar la configuración.

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Un espectáculo visual que puede saturar

La presentación audiovisual conserva la identidad colorida de Just Dance, con entrenadores llamativos, animaciones cuidadas y escenarios que acompañan la personalidad de cada canción. Algunas rutinas cuentan pequeñas historias mediante sus personajes, lo que añade carácter a la interpretación y hace que ciertos mapas destaquen por encima de otros.

Las animaciones de baile son uno de los aspectos más logrados. Los movimientos tienen energía, los personajes muestran personalidad y se aprecia el cuidado puesto en relacionar la puesta en escena con la música. Aunque no todos los escenarios tienen el mismo impacto, la presentación mantiene una identidad reconocible a lo largo del repertorio.

El inconveniente es que la pantalla puede mostrar demasiada información al mismo tiempo. Entre el entrenador, los indicadores de los pasos, la puntuación, las letras y los efectos del fondo, hay momentos en los que cuesta identificar qué elemento merece nuestra atención.

La interfaz durante las canciones necesita una jerarquía visual más clara. Sería útil destacar los movimientos más difíciles, distinguir mejor las indicaciones importantes y reducir las distracciones cuando la coreografía exige mayor concentración. La cámara también puede sentirse demasiado cerca de los bailarines en algunas rutinas, lo que dificulta apreciar por completo los movimientos.

La dirección artística no necesita abandonar su estilo brillante para resolver este problema. Basta con organizar mejor la información para que los efectos acompañen el baile en lugar de competir con él.

Just Dance+ y el valor del contenido

El catálogo base de Just Dance: Decades of Hits permite disfrutar de una colección variada sin depender de una suscripción desde el primer momento. No obstante, quienes ya conocen el servicio Just Dance+ saben que ampliar el repertorio puede transformar la experiencia y ofrecer muchas más opciones para distintas sesiones.

Nuestra experiencia anterior con Just Dance 2024 Edition y la suscripción nos permitió apreciar el atractivo de tener más canciones disponibles. En esta nueva entrega, esa posibilidad vuelve a cobrar importancia: una selección inicial que funciona bien puede convertirse en una biblioteca musical mucho más flexible con contenido adicional.

La cuestión está en el valor que cada persona busca. Para una familia que quiere bailar de vez en cuando, las canciones incluidas pueden ser suficientes para comenzar. Para quienes planean jugar con frecuencia y necesitan renovar su repertorio, Just Dance+ adquiere mayor relevancia.

También es importante no confundir cantidad con calidad. Una lista más extensa no garantiza mejores coreografías, pero sí puede ofrecer más oportunidades para encontrar canciones que encajen con distintos gustos. En nuestro caso, el deseo de contar con más música retro, hip hop y éxitos actuales se mantiene después de completar la aventura.

La rejugabilidad depende menos de una historia que invite a descubrir grandes revelaciones y más de las personas que comparten la pista. Volver a bailar una canción, competir por el primer lugar o enseñar una rutina a alguien que apenas conoce el juego son razones suficientes para regresar. En ese sentido, la suscripción puede ampliar la vida útil de la experiencia, aunque su conveniencia dependerá de cuánto se juegue.

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¿Vale la pena bailar con Decades of Hits?

Just Dance: Decades of Hits entiende bien qué hace especial a la franquicia: transformar canciones conocidas en una actividad compartida. Su repertorio abarca varias generaciones, las animaciones aportan personalidad y Adventure Mode ofrece una estructura que facilita organizar sesiones largas sin depender de elegir cada canción desde cero.

No todo funciona con la misma precisión. Las coreografías suelen ser accesibles, pero pueden quedarse cortas para bailarines experimentados; Party Mode divide opiniones con sus cambios inesperados y el reconocimiento de movimientos no siempre transmite la confianza necesaria para perseguir una puntuación perfecta. Los minijuegos de trivia también necesitan una interfaz más clara, mientras que el catálogo deja ganas de recibir más canciones.

Aun con esas limitaciones,  encuentra su mayor fortaleza cuando reúne a personas con distintos gustos y niveles de habilidad. Es una buena opción para familias, grupos de amistades y jugadores que nunca han probado la franquicia, especialmente si buscan una actividad que combine música, movimiento y competencia amistosa.

Para quienes esperan un desafío técnico constante, la experiencia puede resultar demasiado permisiva. Pero si la intención es disfrutar una tarde de baile, descubrir canciones y reírse de los errores, Ubisoft ofrece una colección que cumple con su propósito, aunque todavía tiene margen para pulir sus controles y ampliar su repertorio.

Prepárate para comprar la suscripción. No porque el juego base carezca de valor, sino porque, cuando la música consigue reunir a todos frente a la pantalla, es fácil quedarse con ganas de una canción más. #JustDance, #JustDanceMoves, #JustDanceDecadesofHits, #DecadesofHits, #DanceThroughTime, #EveryEraOneFloor.