La literatura tiene muchas joyas que adora Arami y ahora podrás sumergirte en ellas gracias a un elusivo ladrón en The Bookwalker.
La literatura para muchos es aburrida, pero esta aventura nos invita a conocer la otra cara de los libros. No es lo mismo leer que ver o viceversa, porque cada historia tiene una forma única para disfrutarse. A mí me gusta un buen libro, pero sin duda la habilidad de un caminante de libros es muy interesante. Poder conocer directamente como es cada mundo es algo muy llamativo en esta propuesta tan inesperada. ¿Es posible hacer que la literatura llegue a más con esta forma de contarla?
HISTORIA DE THE BOOKWALKER
tinyBuild nos pone en el papel de un escritor conocido como Etienne Quist, con una condena de 30 años. Un crimen desconocido pero que le impide escribir y es algo que va a resolver tomando trabajos especiales muy cuestionables. Robar objetos legendarios provenientes de la literatura y traerlos al mundo real, cueste lo que cueste.
JUGABILIDAD
The Bookwalker tiene una forma bastante interesante de contarnos las cosas desde dos puntos de vista diferentes. En el mundo real tenemos una cámara en primera persona para sumergirnos directamente en los problemas del protagonista. Durante estos momentos es donde la narrativa tiene un paso más rápido y se dan a conocer giros muy interesantes. Podremos interactuar con algunos objetos como el teléfono, con el cual tendremos la mayoría de las conversaciones de interés. Otros elementos pueden ser parte de nuestro inventario, pero solo en ciertos momentos de la aventura. También es donde recibiremos los diversos encargos por parte de la mafia literaria y es aquí donde cambia la cosa.
Al entrar en un libro tendremos una perspectiva totalmente diferente, con una cámara de tipo cenital isométrica. Podremos ver a nuestro personaje mientras recorre los diferentes mundos literarios para conseguir pistas, herramientas o cualquier cosa útil. Un apartado que funciona muy similar al formato de point and clic de las aventuras gráficas, pero con algunas diferencias. De entrada tenemos control directo del personaje para caminar o correr por el escenario, además de poder interactuar más directamente. Toca explorar para conseguir objetos clave, algunos materiales para fabricar cosas en la mesa de trabajo y otros son basura. La basura siempre la puedes reutilizar para convertirla en tinta, el elemento principal de nuestro ladrón para conseguir su cometido.
Cada mundo literario está regido por diversas reglas, pero con la tinta puedes alterar el orden natural de las cosas. Esto sucede en contexto con la aventura, no es algo que puedas hacer cuando quieras, pero es un elemento interesante. Pero este no es el único uso que tiene, porque también contaremos con un sencillo sistema de combate por turnos. Para poder atacar o defenderte ocupas este recurso, el cual puedes recuperar con un movimiento especial o usando un objeto. No es un sistema complejo, ni vas a estar subiendo de nivel, es un elemento jugable extra sin ser intrusivo. Al no pasar de ocho horas de duración, se comprende que tenga algo tan sencillo y añade algo de acción.
Es importante remarcar que en esta historia nuestras decisiones afectan la historia, al grado de crear derivaciones del camino. Los acertijos están presentes como en toda buena aventura no son muy difíciles, pero sí bastante interesantes de abordar. Algunos de estos van a requerir que traigas un objeto de la realidad al mundo literario para poder resolverlo. Aquellos que buscan más complejo quizás se sientan decepcionados por quedarse atrás con respecto a otras obras del género. Se toma ciertas libertades en los libros que vas a explorar con el fin de poder sorprenderte. Gracias a esto evita ser demasiado previsible en su argumento principal.
APARTADO GRÁFICO
Visualmente no es un portento, pero en lo artístico rebosa de mucha personalidad en su ambientación. No son muchos los personajes, pero todos están dotados de carisma y se empeñaron en hacerlos únicos. Su punto fuerte es la ambientación de los libros que visitas, mención especial al mundo con el martillo de Thor.
MÚSICA Y SONIDO
Solo cuenta con el tema principal al iniciar el juego, que ejemplifica muy bien el tono relajado de su ambientación. Para todo lo demás utiliza efectos de sonido para crear ambientación o tensión en momentos oportunos. Los personajes cuando hablan entre sí son más gimoteos que otra cosa, pero cumplen su cometido.
CONCLUSIÓN
The Bookwalker es una experiencia muy singular como aventura gráfica, bastante amena en sus ocho horas de duración. Sus mundos cuentan con una ambientación rica, con acertijos sencillos, pero bastante lógicos e interesantes de resolver. Cada libro ofrece personajes únicos, además de una trama simple cargada de profundidad con referencias a mitología clásica. Los puntos flojos serían sus combates y al explorar con un mando, no siempre selecciona adecuadamente los objetos del entorno. Una aventura concisa que podría quedar entre uno de los mejores juegos narrativos de corte indie del año.












