[Arata Review] Diamond Hands: To the Moon [Switch]

Los saltos más exigentes pondrán a prueba la memoria muscular de Arami con el desafío de Diamond Hands: To the Moon.

Regularmente los indie son osados, toman riesgos e intentan hacer lo que otros no para ganarse una rebanada del pastel. Estamos ante una pequeña obra que solo para los jugadores pacientes, que no se frustren con facilidad. Una idea que por su dificultad no tiene que ser mala, hay quienes adoran estos retos. Veamos qué es lo que funciona, además de lo que no, en este indie.

 

HISTORIA DIAMOND HANDS: TO THE MOON

Terror Dog Studio te pone en los zapatos de un joven empresario cuya única misión es llegar hasta la luna. Una misión nada complicada cuando debes de empezar desde el mercado de valores mientras asciendes por lugares extraños.

JUGABILIDAD

Diamond Hands: To the Moon es un juego con un esquema muy sencillo de controles, movernos lateralmente y saltar. La premisa radica en utilizar saltos cronometrados que afectarán la altura e intensidad del brinco con un control reducido. Esto significa que solo puedes decidir la ruta antes de saltar, pero en el aire no tienes control alguno. Por lo cual los saltos deben ser medidos, además de aprovechar el acomodo de las plataformas para alcanzar nuevas alturas. Todo esto mientras vemos una serie de memes, referencias y extraños personajes en nuestro camino a la luna.

 

La premisa es simple, aunque tengo puntos encontrados con esta propuesta que abarca un género de nicho. Para un jugador casual puede desembocar fácilmente en la frustración por el nulo margen de error. También puede inducir sensación de repetitividad debido a que al caer vas a terminar perdiendo mucho progreso. Una idea planteada en otro título también de corte indie que implica convertirse en el rey de los saltos. La diferencia es que aquí tendremos una presentación más contemporánea.

 

Hablamos sobre un título de nicho, un público que le gustan los retos más extremos que pocos pueden tolerar. En ese aspecto cumple muy bien, porque desde la primera pantalla demuestra que no hay piedad, ni lugar al error. Los saltos se cargan según el tiempo que presiones el botón, con un máximo de 4 segundos. Puedo estar a favor de un reto que sea razonable con pautas para adaptarse al desafío, pero tiene ciertos fallos. Algunos de estos se podrían evitar si este tipo de aventuras considerara algún cambio si quieren llegar a más jugadores. Quizás un medidor opcional que permita ver qué tanto hemos cargado el salto con una barra ayudaría a los más noveles sin alterar mucho su fórmula.

APARTADO GRÁFICO

En este apartado radican lo más problemático de la experiencia. Tiene un pixel art que podría haber sido bonito, lamentablemente la mayoría de sus pantallas tienen fondos muy cargados. El diseño de niveles, si dejamos fuera su presentación saturada, considero que cumplen su función de ponerte a prueba. No solo serán saltos simples, algunos implican usar el mismo escenario para seguir subiendo. A la vez es un problema, ya que castigan mucho las fallas, como para devolverte al inicio. Tiene cierta satisfacción cuando logras superar los retos, lástima que el diseño de fondos con algunos memes conocidos este desaprovechado.

 

MÚSICA Y SONIDO

La banda sonora es simple, con tonadas de 8 bits de poca duración que pueden cansar rápidamente. Los efectos de sonido son básicos y un grito de caída que las primeras veces resultará risible, pero eventualmente harta.

 

CONCLUSIÓN

Diamond Hands: To the Moon tiene un planteamiento para aquellos que adoran un reto único y desafiante. Solo se podría recomendar para aquellos que son fanáticos del género, pero para el jugador habitual terminará frustrado. Un punto positivo final es que si tienes un amigo que guste de estas experiencias, podrán compartirla de forma local. La risa de ver a otro sufriendo y caer por un mal salto es catártica en esta odisea tan exigente.

lunafreya

Gamer desde la tierna infancia, con afición gótica por los videojuegos de todo tipo. Me gusta compartir historias que considero de gran interés, la genialidad de algunos clásicos y también amante de algunos títulos de peleas. Mi segunda pasión es la escritura, la poesía épica y romántica.