Los humanos y dinosaurios conviven en esta historia alterna que Arami sigue de cerca cuando se enfrentan en Theropods.
HISTORIA DE THEROPODS
Lost Token sigue los pasos de una familia, líderes de una tribu, en un paseo como cualquier día. Hasta que un tiranosaurio les corta el paso, dando lugar a una tragedia que separa a una familia. Los años pasan y la niña se vuelve una temida cazadora que pronto va a ser la nueva líder. Pero el destino es una cosa capciosa, cuando una gema dorada cae del espacio y altera el orden de todo.
JUGABILIDAD
Theropods te lleva a la era de los neandertales que sí vivieron junto a los dinosaurios, los reptiles más admirados. El viaje inicia tras despertar de una pesadilla que recuerda el enfrentamiento donde fallece la madre. La aldea te guía con las dinámicas básicas de una aventura gráfica point and clic con unos cuantos atajos de teclado. Uno para saltar escenas, otro para abrir inventario y uno para mostrar puntos donde puedes interactuar. Algo que no existía en la demo, lo cual ayuda a revisar rápido tu inventario y probar combinaciones de objeto.
La comunicación es a base de guturalismos, donde la expresión corporal lo dice todo. Sus acertijos si bien usamos el entorno para poder progresar, algunos requieren de otros personajes para avanzar. No llegan a ser muy confusos o complejos, tienen su lógica y varios bastante creativos. Como el hecho de apoyarte de otros para acabar con una amenaza, aunque parezca que no pueden ayudarte. Es la parte más ingeniosa de la propuesta, pero a la vez puede que frustre a unos. No te muestra que puedes combinar elementos, pero una mención en la aldea inicial puede despejar las dudas. Afortunadamente son escenarios pequeños, así no se vuelve algo grave.
Toda su trama se puede terminar en un máximo de tres horas en una primera partida. Una vez que lo conoces, es posible acabarlo en menos de dos horas. Pese a lo corto que puede sonar, no desmerita la buena narrativa que tiene sin necesidad de diálogos. Incluso tenemos cinemáticas al principio y final de cada capítulo que conforma esta aventura. Motivo suficiente no solo para terminar una sección, sino también dejar el gusto por ver como prosigue.
APARTADO GRÁFICO
Todo el arte es pixel art desde la pantalla de título, los escenarios e incluso las cinemáticas de historia. La mejor parte son los fotogramas a cargo de Sarah Duffiield-Harding, quien demuestra su pericia con cada encuadre. A pesar de que no se visualiza del todo las expresiones faciales de los personajes, transmite mucho con poco. El coloreado, además de las animaciones, toma como base a los grandes del género en los años 80. Incluso los reptiles más pequeños gozan de animaciones que dan vida a sus escenarios, los cuales tampoco les faltan detalles. Sus personajes secundarios tampoco se quedan atrás, con diseños únicos y escenarios que se sienten vivos.
MÚSICA Y SONIDO
No tenemos diálogos como tal, pero si gesticulaciones que simulan un idioma tribal que se apoya del pixel art. Su banda sonora a pesar de tomar ciertos tintes a las aventuras de antaño, tiene un estilo propio. Capaz de hacerte sentir alegría cuando la aldea celebra, nervios por la llegada del meteorito a la tierra. No solo se adapta, tiene un estilo que realmente te hace sentir en otra época.
CONCLUSIÓN
Theropods es una aventura gráfica recomendable hasta para los que quieren empezar en este género. Es corto, sin duda, pero es mejor cuando una obra ofrece calidad antes que extender sin que se sienta memorable. Un viaje donde la experiencia hace que valga la pena esta pequeña obra que logra transmitir emociones sin palabras. Eso sí, no es para todos, porque sus acertijos sin ser complejos puede impacientar a algunos.
















